miércoles, 25 de marzo de 2015

Santos Guerrero,¿teoría de la persecución política?.


Gregorio Santos Guerrero “Goyo”, quien actualmente cumple presión preventiva por acusaciones que aún la justicia no resuelve debido a que se habría apropiado de recursos del  Estado en complicidad con empresarios, junto con otras dos personas más como son Idelso Hernandez Llamo, dirigente rondero y de Elianita Zavaleta, han si absueltos en el caso Petronila  Vargas quien acusa a los anteriores de secuestro y tortura. Los magistrados resolvieron archivar el caso.

Este hecho a motivado, una vez más, a los dirigentes del Movimiento de Afirmación Social (MAS) a seguir sosteniendo la teoría de la persecución política no sólo a dirigentes, sino la persecución al mismo Santos Guerrero. 

Porfirio Medina, militante del MAS y actual presidente del gobierno regional de Cajamarca junto con Hernández Llamo, en conferencia de prensa, ratificaron la persecución política a Santos y explicaron por qué retomaron el caso de la señora  Petronila. “Llegó la justicia para Santos Guerrero” ha manifestado Medina para luego agregar que veinte casos han sido archivados y hay otros juicios más. “Son infundios que se han elaborado” ha asegurado a los periodistas de Cajamarca. Estos infundios que, no explícitamente lo declara como lo hace Idelso, son creados por el actual gobierno por la actitud frente al conflicto Conga.”Agradezco al pueblo de Cajamarca”, dice Porfirio Medina mostrando su no ingratitud con la mayoría que votaron por Santos Guerrero en las últimas elecciones en que ganó en primera vuelta.

ANTECEDENTES
 Si bien es cierto que mucho se hablado de lo sucedido en el conflicto Conga. Sin embargo, debido al último archivamiento del juicio contra “Goyo” de la señora  Petronila, es necesario realizar una breve historia para entender la teoría de la persecución política que sostienen los dirigente del MAS en Cajamarca.

En el 2006, Santos guerrero se presenta como candidato a la presidencia regional de Cajamarca que no le va bien. Sólo logra ubicar un concejero en el  Concejo Regional. Allí aparece una persona de apellido Santa Cruz quien le acusa de secuestros y asesinatos. Esta persona estuvo en Cajamarca, algunos medios locales lo entrevistaron y después desapareció. Santos no se durmió, para el 2011 visitaba comunidades campesinas a quienes prometía defenderlos de la actividad extractivista. Por ese tiempo nadie hablaba del proyecto Conga a pesar que ya existía. Ni era aliado de  Ollanta Humala.

 En la campaña del 2011, debido a la pésima gestión del gobierno que terminaba y los errores políticos de Jesús Coronel, Santos guerrero gana la presidencia del gobierno regional de Cajamarca en primera vuelta. En esta campaña vuelve aparecer las acusaciones contra Santos. La persona que lo acusaba en el 2006 se encuentra nuevamente en Cajamarca. Algunos periodistas locales lo atacan, incluso el reportero de un programa local viaja a Jaén para recoger las primeras acusaciones de Petronila  Vargas y denuncias de maestros del Sute –Jaén contra  Santos. La verdad de las cosas no le querían al hoy encarcelado Santos Guerrero como presidente regional. La pregunta es ¿quién no lo quería como autoridad regional? No se sabía en realidad. Pero era evidente que había persecución.  Los primeros meses de su gobierno se convirtió en aliado de Ollanta Humala a quien recibió en su despacho como presidente regional, a pesar que la ley lo prohibía, al entonces candidato nacionalista Ollanta Humala sin saber que después fuera traicionado como lo consideran los actuales dirigentes del MAS.

Cuando revienta el conflicto Conga y debido a la posición de Santos y no ponerse de  lado de Ollanta convertido ya en presidente de la república, se anuncia intervención de la Contraloría en la gestión de Santos, Petronila se traslada a Cajamarca para encadenarse quien es apoyada muy de cerca por personas cercanas al fujimorismo como lo ha denunciado en muchas oportunidades Idelso Hernández. A pocos meses del proceso electoral del 2014 Santos es detenido en un penal de Lima. Se dicta prisión preventiva  que lo tiene encarcelado hasta ahora sin ningún proceso. Por el contrario han vuelto ha extender la prisión preventiva por once meses. “Aun no hay juicio” han dicho los dirigentes y compañeros de  Goyo. Vuelve la pregunta: ¿persecución política? Los  altos dirigentes de MAS dicen que sí. “Persecución política, el aparato del Estado ha averiguado el pasado de Santos” dice  Idelso Hernández en conferencia de prensa.

LA TEORÍA DE LA PERSECUCIÓN POLÍTICA
Lo que sí es evidente es que la persecución contra Santos es desde el 2006 cuando decide ser candidato al gobierno regional de Cajamarca. No lo quieren como autoridad regional desde sectores a quienes los militantes del MAS lo llaman poder económico.

La dilatación del proceso contra Santos por los delitos que le acusan y lo tienen en prisión hace que la teoría de la persecución política contra él crezca. Hasta ahora no hay juicio y la fiscalía no ha presentado más pruebas fácticas que permita que se inicie el juicio. Esto va permitir que el mismo Santos y los demás dirigentes levanten la teoría de la persecución política basado en que hasta el momento no hay proceso contra el líder del MAS. ¿Cuánto tiempo más va estar detenido por tan sólo  prisión preventiva? Santos ha sido absuelto en el caso Petronila Vargas y archivado el caso, esto ha permitido que la mencionada teoría lo manejen los dirigentes del MAS. Teoría que ya está creciendo.

 LO QUE SE VIENE
 Hace unas semanas, las bases del MAS de todo el país se reunieron en Lima y decidieron acordar presentar a  Santos Guerrero como  precandidato a la presidencia de la republica para el  2016. ¿Es una estrategia política? Podría ser. La verdad de las cosas es que mientras Santos no sea sentenciado judicialmente, puede ser candidato a lo que sea desde prisión. ¿Pude ganar desde prisión como lo hizo al gobierno regional? No lo sabemos. Lo que se viene es el trabajo de los dirigentes de explicar a los militantes y a los no militantes que la persecución política por parte del gobierno actual se evidencia en caso Petronila  Vargas que ha sido archivado y absuelto Santos. En política nada está definido.   

                   

miércoles, 18 de marzo de 2015

"El desafío", algo de literatura.


EL DESAFÍO
_ ¡Recreo!_ se escuchó la voz de uno de los compañeros del aula. Era la voz del “Chato” César que se había olvidado de la presencia del profesor de Educación Cívica, un educador que además de ser maestro era abogado y muy estricto. Por los mechones de canas que llevaba, tendría sus 50 años. A éste no le gustó, como fueron los profesores del siglo XX, la estridente exclamación del compañero de aula.  Era falta de respeto a su persona.
_ ¿Quién fue?_ preguntó el profesor con una voz avinagrada y los dientes  que tronaban entre sí. Nadie contestó. Sólo los gritos de otros alumnos se escuchaban en el patio donde realizaban Educación Física. Un lapicero cayó al piso. Las hojas de los cuadernos comenzaron sonar.  Nadie hablaba. Ni el respirar de los alumnos se sentía. El punto oscuro de una mosca apareció en el vértice de la esquina del aula. 
_ ¿Quién fue?_ volvió a preguntar pero esta vez con la voz temblorosa de rabia. Por los ojos parecía botar fuego. Se notaba más molesto. Las manos le temblaban de cólera. Sentía que era burlado porque nadie se hacía responsable de la exclamación. Se paró de inmediato como si alguien lo jalara. Su delgado cuerpo se puso delante del pupitre y alzó la voz:
_ ¿Quién fue?_
“Piolín” codeó al Chato César para que se haga responsable de su actitud. Éste se negaba. Volvió a codearlo pero aquél continuaba negándose. El silencio reinaba en el aula. Ahora el punto oscuro de la mosca se había perdido en el otro vértice del aula.
_Nadie sale a recreo hasta que el alumno que gritó se identifique_ dijo el profesor Mazarino. La corbata negra, que resaltaba en su camisa blanca, se había volteado por encima de su hombro. Algunos compañeros reían tapándose la boca para que no los escuchara. Otros eran en silencio. El pequeño rulo, que salía del peinado a un costado, se había caído por su frente cóncava sudorosa.
Los alumnos de las otras aulas de quinto año salían a recreo corriendo uno tras otro. El patio comenzaba a llenarse de alumnos de todos los grados. Algunos profesores caminaban por el patio. El director había entrado a la sala de profesores. Las pelotas chocaban contra los aros de los tableros de básquetbol. Algunos alumnos se dirigían al quiosco para tomar un jugo o comer una papa rellena de acuerdo a la propina que llevaban. Otros salían del patio central y se dirigían al canchón para jugar fútbol. 
Nadie hablaba en el aula. El doctor Mazarino Bazán (quien después llegó a ser magistrado de la Corte Superior de Cajamarca) se paseaba frente a nosotros como toro botando humo por la nariz. Por momentos nos miraba y por otro revisaba un libro hoja por hoja. En la carátula del libro decía: “Constitución Política”.
_ Fue el Chato César, profesor_.  Se escuchó una voz media ronca y acusadora. La voz salió entre el silencio y el zumbido de la mosca oscura que se había posado en la parte superior de la pizarra.  La voz era de Yondé. Chancón e infaltable a clase y, sobre todo, sobón.
_ César, pase al frente_ ordenó el profesor. César colocando las manos sobre la carpeta bipersonal se paró con miedo y se dirigió al frente, delante de la pizarra. Le temblaban las piernas. Las manos menudas le sudaban. Parecía que iba a llorar, no podía hacerlo porque él nunca llora. Parado al frente, sobre la tarima nos miraba pero no dejaba de poner los ojos en Yondé. Con la mirada ya lo tenía jurado.
_ ¿Por qué gritó si sabia que estamos en clase?, ¿Por qué me a hecho esperar, no pudo decir que fue usted el que gritó?, ¿no pudo decir que se equivocó?_, interrogó el maestro para luego acercarse al Chato César. Éste no contestaba. Parecía que se había tragado la lengua. O una bola de saliva se había quedado en la garganta. Aquél se quedó mirándolo y de un de repente, ante ninguna respuesta, le extendió una cachetada que lo movió del lugar donde estaba parado.
_Ahora pueden salir… ah, no se olviden, la próxima clase hay intervenciones orales a cualquiera. Así que estudien _ dijo el profesor y desapareció en el umbral de la puerta. 
No nos llamó la atención el comportamiento del profesor porque sabíamos que era estricto. No podíamos comportarnos mal con él porque nos caía. Lo que sí nos llamó la atención es qué pasaría después entre el chato César y  Yondé. La mayoría de los compañeros salieron al patio donde se escuchaba noticias escolares y música de recreo. Era el radio periódico. Sólo dos grupos se quedaron en el aula: los amigos del Chato César y de Yondé. El grupo de los palomillos y el de los chancones, respectivamente. César aún se cogía la cara de dolor.
Reviéntale el hocico, César_ habló el gordo Miguel_. No queremos soplones en el aula. Ni mucho menos los que se quieren dar de chancones y niñas intocables.
_Tendrán que hacerlo con todos nosotros_ salió alfrente “El Pato” Cabrera, otro chancón y medio sobón y amigo de Yondé. Ambos no habían iniciado sus estudios en el glorioso San Ramón, sino que se habían trasladado de otro colegio. Decían que habían llegado del colegio Cristo Rey, antaño enemigo del glorioso sesquicentenario.
Ambos grupos estaban casi parejos en amigos. Podían cogerse uno a uno. En el grupo de Yondé estaba el “Caballo”, cuyo apellido era Estrada.  Era el más alto del aula y el más macetudo. Pero nunca lo habíamos visto pelear. Decían que no tiraba su bronca. Que era un mariconazo peleando.
_No, que se agarren los dos_ dijo  “Chelo”, amigo del Chato César, un muchacho delgado que parecía malnutrido y de nariz aguileña.
_ Sí, que se arreglen los dos_ agregó Napo también amigo de César y hermano de Chelo.  No era flaco sino un poco trejo que podía agarrarse con el Caballo.
_Como quieran_ intervino Nieto, quien se había parado delante de Yondé. Otro chanconcito, el segundo del aula.
_ Primero pregúntelos si quieren pelear. Si quieren arreglar las cosas. Si no quieren de nada sirve que nos estemos peleando_ habló  “Hueso” Rabanal. Un compañero que no era ni muy chacón ni muy haragán, pero estaba de lado del Chato César. Era el más bajo del aula pero el más leal. En cuarto año había ocupado el primer puesto del aula, motivo por el cual le habían dado la diploma de reconocimiento y aprovechamiento. Era más bajo que el Chato César pero más estudioso que éste. Su madre, en una oportunidad, le contó al auxiliar que su diploma de reconocimiento lo había quemado.
_ ¿Quieren pelear?_ preguntó “Coche” Sandro, otro amigo de César. Hubo un breve silencio en el aula. La mosca negra se desprendió de la parte superior de la pizarra y salió por la puerta por donde salió el profesor. En el patio central continuaba el recreo. Era las diez y treinta de la mañana. Las pelotas seguían chocando en el tablero de básquetbol y daban bote en el piso unas tras otras.  En una de las canchas era entrenando la selección de básquet del colegio. En el canchón se escuchaba los gritos de los alumnos que jugaban fútbol.
_ Sí_ contestó  el Chato César como queriéndose cobrar la fuerte cachetada que había recibido. 
Yondé continuaba callado. Miraba a sus amigos como pidiendo consejos. Nunca lo habíamos visto pelear como lo hacía con los números en Geometría y Física. Era su momento para verlo si sabía sacar la raíz cuadrada con los puños.
_ Sí_ también contestó con una voz apagada y medrosa. Había decidido enfrentar al retador. El desafío estaba aprobado y los amigos de ambos contrincantes también lo aprobaron.
_ Quitemos las carpetas a un costado_
_  Nadie se mete_
_ Sólo cuando hay sangre para la pelea_ dijo  Napo
_ No, el que ya no quiere seguir alza la mano_ agregó El Pato.
 El  Chato César y  Yondé se habían puesto al centro del aula. Se miraban mutuamente.  Ambos los puños los tenían levantados cuando sonó el timbre mensaje que había terminado el recreo. En el pasillo principal se escuchó la voz de “Cashalo” Salazar, auxiliar de quinto año. Fumaba como chimenea vieja. Cuando íbamos en cuarto grado, por tanto fumar casi se muere pero lo salvaron. El auxiliar daba órdenes para que los alumnos entren a sus aulas. El desafío se postergó para la hora de salida.
 Dio la una en punto de la tarde. Sonó el timbre de salida. Los alumnos de todos los grados comenzaron a salir por el pasadizo principal en cuya pared estaban las placas de los directores desde 1831 hasta 1985. Corrían cruzando la calle hasta llegar al arco de 13 de julio. Del aula, los demás compañeros ya habían salido.  Sólo habían quedado el Chato César y Yondé con sus respectivos amigos.
_ Vamos al “Hueco”_ habló  Chelo_. Ahí las broncas son mejores. Ni los profesores y auxiliares podrán ver.
 El Hueco era una especie de rin cuyo fondo era plano. Ahí se libraron desafíos y broncas de muchos alumnos. Estaba ubicado a un costado del canchón y a orilla del río San Lucas que atraviesa el corazón de la ciudad de Cajamarca. En el Hueco se habían librado muchas broncas. Sobre todo broncas de los alumnos de los últimos grados. Los de primero y segundo grado sólo miraban.  Eran todavía unos niños.
_ ¿Qué dicen, se arreglan aquí en el aula o en el Hueco?_ preguntó Napo quien se sentía emocionado como si él iba a pelear.
_ No, mejor que se den la mano_ dijo uno de los chancones
_ Sí, que se den un abrazo y ahí quede todo_ agregó otro
_ ¡No!_ exclamó el Chato César quien quería sacarse la cachetada de la cara_ vamos al Hueco.
 El Pato conversó casi al oído con  Yondé. Luego éste con una voz envalentonada y sacando pecho como pavo encaramado dijo:
_ Sí, vamos al hueco_
 Ambos grupos salieron del aula. Cruzaron el patio principal en diagonal y se dirigieron al canchón como notando que iban a jugar fútbol. Uno de los auxiliares del turno de la tarde los quedó mirando. Los desafiantes iban rodeados de sus compañeros. Al Chato César le decían que tenga cuidado con la cabeza de Yondé porque la tenía grande. De un cabezazo le pude sacar de la pelea. Le aconsejaban que se prenda del cuerpo de su rival hasta derribarlo.
En tanto Yondé caminaba cogido su mochila negra como yendo a escuchar clases. Un muchacho, compañero de aula, se le había unido. No era un chacón como él y sus amigos. Le decían “Clavo”, pero realmente se apellidaba Cerdán
_ ¡Cerdán, está jalado. Tiene 08! _ Le decían la mayoría de los profesores. Se sentaba al  final en una carpeta a punto de desarmarse. No era del grupo del Chato César.  El Clavo se le acercó más a Yondé y le iba dando consejos de boxeo. Su padre había sido boxeador pero murió muy joven por un mal golpe que recibió en una pelea. Ahora su madre se encarga de su educación.
_ ¡Bronca!, ¡bronca!_ se escuchó la voz de uno de los alumnos que estaban jugando fútbol_. Se van al Hueco.
Eran estudiantes de tercer año. 
Los muchachos dejaron de jugar. Se quedaron mirando a los dos grupos que se dirigían al Hueco. Uno de ellos cogió la pelota y siguieron a ver la bronca. Era, aproximadamente, la una y treinta de la tarde.  El sol había mermado y un leve viento soplaba por los oídos de los contrincantes. Éstos y sus amigos y los demás muchachos que se habían unido llegaron al lugar donde se iba a librar la pelea. Volvió a salir le sol deslizándose entre las nueves oscuras.
 El Chato César, con sus amigos, bajó a la planicie del Hueco y se puso a un costado. Lo mismo hizo Yondé con sus patas, se puso al otro costado de modo que, ambos, quedaron frente a frente. Los demás sólo atinaban a mirar de la parte alta.
 _Sólo cuando hay sangre para la pelea_ volvió a plantear su regla Napo.
_ No, el que ya no quiere pelear alza la mano_ trató de refutar Pato la regla de Napo_. No es necesario que haya sangre de cualquiera de ellos para que pare la pelea. Sólo alzar la mano y todo concluido.
_ ¿Qué dicen los demás?_ Preguntó El Coche Sandro.
_ Sí, no es necesario sangre_, habló  Nieto
_ Está bien, sólo alza la mano y termina la pelea_ dijo uno de los amigos de Yondé.
 Todo quedó listo. Yondé se había sacado la chompa y levantado las mangas de la camisa. Era su primera pelea a parte con los números en Matemática. El Chato César, quien era más palomillo, se había sacado la chompa y la camisa.  Sólo había quedado en bivirí. Era una más de las muchas peleas que había tenido como estudiante. En una pelea, cuando íbamos en cuarto grado, le dieron duro. Un alumno del quinto año lo salvó de una tremenda golpiza.
Ambos se pusieron al centro. Yondé alzó los puños a la dirección de su cara como para defenderse de los puños de su enemigo. Un puño lo tenía delante y el otro a la altura de su pómulo derecho. Clavo lo había aconsejado bien. El Chato César, quien era más bajo que Yondé, sólo puso los puños a la altura de su pecho. Corrió para coger a su oponente por la cintura para así derribarlo. No pudo. Yondé se puso de lado y César pasó de frente como queriendo caer. Después lanzó una trompada que cayó débilmente por la  espalda de Yondé. Éste, que tenía los brazos más largos, lo abrazó por el cuello y ambos quedaron trenzados entre brazos.  Chelo se acercó y los separó. No había sangre y ninguno de los dos alzaba la mano. Nuevamente se entrecruzaron puños pero en ninguno de los dos caía. Volvieron a abrazarse y allí estuvieron como dos minutos.  Nadie los separó. Después se separaron y ambos lagrimeaban. Uno de ellos alzó la mano dando la señal que ya no quería pelear. No era de Yondé sino del Chato César quien, en plena pelea, había reconocido la falta que había cometido en el aula.
_Se amariconó el Chato_ dijo Napo
_ ¿Para eso has querido venir a pelear aquí?_ agregó Chelo
_ No se trata de quién se saca más sangre_ habló Piolín de la parte alta del Hueco y quien había llegado al final a presenciar la pelea_. Se trata de reconocer nuestros errores y el  Chato César se equivocó. No reconoció ante el profesor que él fue quien gritó.  Una cosa es la palomillada y otra ser responsables de lo que hagamos o hablemos. Siempre hemos asumido nuestros errores, con consecuencias negativas o positivas pero los hemos asumido. Nos hemos caracterizado en el aula por la responsabilidad. Responsabilidad de las cosas buenas o malas que hagamos. Todos sabemos muy bien que con el profesor de Cívica no podemos jugarnos. Con sangre o sin sangre no se arreglan las cosas. Con…
_ Es verdad_ interrumpió Nieto, quien estaba parado cerca de  Yondé.
 El viento, que soplaba levemente, movió la copa de dos árboles de eucalipto. Éstos hacían sombra en el sol. Los alumnos que se habían acercado para ver la pelea se habían retirado. Sólo habían quedado El Chato César y Yondé y los amigos de cada uno de ellos. Los contrincantes se abrazaron y salieron del Hueco con dirección a la calle por la puerta posterior del colegio.
 A la semana, el Chato César había recibido otra cachetada del profesor de Cívica no porque había a vuelto a gritar en el aula, sino por no estudiar. Lo había llamado a paso oral pero como nunca estudiaba le había caído otra cachetada. Regresó a su asiento cogiéndose la cara.   
 
                               


miércoles, 4 de febrero de 2015

Máxima Chaupe:" Me van a quitar la vida, me van a secuestrar..."

El audio que impacta y que se difundió a través de las redes sociales y después por los medios de radio fue donde doña Máxima Chaupe rompe en llanto ante la presencia de personal de la empresa minera Yanacocha, de policías que, como se escucha en la voz de la señora, pide apoyo y justicia ante todo lo que le había sucedido. Luego se escucha la voz de su abogada  Mirtha Vásquez quien la motiva a seguir adelante en busca de justicias ante el abuso que había sido victima. Después se vino todo lo demás que se difundió y fue la destrucción de los cimientos de una pequeña casa que estaba realizando dentro de su propiedad y no de la empresa minera como lo asegurado su abogada.

Doña Máxima, la dama de las lagunas, al siguiente día continuó declarando a algunos medios locales en que hizo declaraciones que preocupan y tiene que ver con la integridad de su vida. Textualmente dijo: “Hay comentarios de comuneros de favor a la mina  que en verdad me van a quitar la vida, me van secuestrar, me van a matar porque es lo que esta buscando la empresa minera conjuntamente con las autoridades de Celendín, de jueces, fiscales, de Cajamarca, el gobernador. Yo pedí garantía que me dé pero sin embargo porque soy familia pobre me ha  negado la garantía…

Al cierre de esta nota, el presidente de la Plataforma Institucional  Celendín (PIC) Milton Sánchez  dio a conocer, a través de una radio local de Cajamarca, “Radio Lider”, que habían ido ha  solidarse con la familia Chaupe y apoyarla a que no siga siendo maltratada por la empresa minera. También se informó que el defensor del Pueblo  Ajustín Moreno, se había hecho presente en la casa de doña Máxima  con la intención de atestiguar los abusos cometidos contra la humilde señora.

La empresa minera, luego de haber hecho público su comunicado y sus funcionarios declarando en algunos medios locales, el miércoles convocó a una conferencia de prensa a los medios locales. Sus funcionarios en la conferencia han dicho que ahora quieren dialogar con la familia Chaupe.

 En tanto, algunas organizaciones se pronunciaban a través de algunos medio rechazando el abuso cometido contra la señora Máxima Chaupe.
      


miércoles, 28 de enero de 2015

Carnaval Cajamarquino: "guerra de globos", licor, violencia.

Hace unos años atrás surgió la idea de que se desarrolle la actividad “La guerra de los globos” como parte de las actividades del carnaval Cajamarquino. Algunos lo vieron como actividad de diversión, sobre todo, para los jóvenes, éstos que debieron revalorar el carnaval cajamarquino, pero no lo hicieron. Otros percibieron un vandalismo en el comportamiento de esos jóvenes. No se equivocaron porque, además de no promocionar el carnaval cajacho, la violencia  toma presencia todos los fines de semana a mediada que se acerca los días centrales del carnaval del presente año.

La violencia evidente, que cada fin de semana se hace presente,  ha motivado a las autoridades tomen medidas necesarias para que el carnaval cajamarquino no termine en batallas campales apunte de botellazos y lisuras como lenguaje. Restringir el ingreso al centro histórico  es una de las propuestas de las autoridades quienes se reunieron para discutir el tema. Lo están discutiendo. Seguramente, en unos días, veremos la decisión de las autoridades, en tanto los jóvenes continuarán entrando al centro histórico no solo para lanzarse globos con agua, sino para beber, orinara y armar grescas. Las autoridades de Cajamarca tienen un reto en estos carnavales: controlar la violencia o terminar sometidos como fueron en años anteriores.

Para finalizar, el comportamiento, educación de los jóvenes y adolescentes tiene que ver mucho en el hogar. Si los padres forman bien a sus hijos, éstos difícilmente podrán salir a la calle a beber y armar violencia. Pero si la formación es débil en el hogar, donde se bebe junto a los hijos, estos no dudarán en salir a la calle a beber.


Que  el carnaval cajamarquino haga un milagro a que la violencia no sea parte de sus actividades.    

miércoles, 14 de enero de 2015

"Noche de fin de semana".Algo de literatura.

NOCHE DE FIN DE SEMANA
Esa noche de fin de semana, cuando el frío era punzante y el viento hacía flamear el cuello de nuestras chaquetas, se escuchó el diálogo de dos personas quienes se encontraban en una esquina de la sala de la cafetería donde la sombra de una lámpara los ocultaba a ambos.
El diálogo era el siguiente:
_Buenas noches, ¿me permite que me siente?
_ Pero… ¡claro!
_ ¿O está esperando a alguien?
_ No, siéntese…  no espero a nadie.
_ Mi nombre es José, José Noam.
_ Qué gusto, encantada de conocerlo, señor Noam.
_ El gusto es mío.
_ ¿Usted espera a alguien?
_ No, sólo vine a tomar un café y a sentir el vivir de esta ciudad andina llamada Cajamarca.
_ ¿Solo?… ¿Sin ningún amigo o amiga con quien charlar en esta noche álgida?
_ Sí, solo. Porque sentí estar solo hasta que la noche me envuelva en sus pliegos oníricos y profundos.
_ ¿Cómo se fijó de mí?
_ No sé, sólo alce la mirada y, de allá, de la esquina de la otra mesa, la vi tan sola como esperando a alguien. Después me di cuenta que a nadie esperaba. Y mirándola de reojo me pregunté: “¿qué motivos me impiden acompañar a una señorita que se encuentra sola en una cafetería, en una cafetería tratando de dejar pasar el tiempo?”
_ Sólo decidí, también,  tomarme un café.
_ ¿Sola?
_ Sí, sola, pero… ¿acaso es un problema tomarse un café sola?
_ No lo es.
_ ¿Entonces?..
_ Perdón, qué  tonto soy y qué pregunta más…
_ No, no me pida perdón, sólo sé que se equivocó y por eso no es necesario que me pida perdón
Las campanas menores de la iglesia Catedral iniciaron a repeler campanazos agudos en número de nueve, señal de las veintiún horas del día viernes fin de semana. La cafetería se ahogaba con olor a café y a cigarrillo. Desde la cima de la iglesia San Francisco, un ave oscura remaba con sus lentas alas con dirección a la colina Santa Apolonia. Las nubes se habían disipado en el firmamento andino, la luna llena rodaba de este a oeste.
_ ¿Cuál es su nombre? 
_ ¿No le dije mi nombre?  
_ No, sólo me dijo que había venido a tomarse un café.
_ Me llaman  Dolí, pero realmente soy María Dolores Trujillo.
_ ¿A qué se dedica?
_ Soy abogada de profesión y madre que hace de padre.
_ ¿Cómo es eso madre que hace de padre?
_ ¿Qué, no entiende, no...?
_ ¡Ah!…Qué lástima.
_ ¡Lástima!… de qué, ¿por ser abogada?
_ No, nada de eso.
_ Entonces, por qué dice qué lástima. 
_ Por la rabia y tristeza que usted muestra. Lo otro no es ningún pecado:ser madre soltera. Además, una mujer como usted no puede, por motivo alguno, ser dejada de lado. Ningún canalla, ningún patán, ningún…
_ Pero existe ese canalla, señor Noam. ¿Quiere que le diga cómo es ese desgraciado?
_ No, no es necesario.      
_ Han de haber muchos como él, que la sociedad los protege, los adula… 
_ ¿Usted cree?
_ Por supuesto. 
_ Usted, que conoce las leyes, ¿por qué no denuncia a ese irresponsable?
_ No vale la pena, sólo me basta estar junto a mi hijo.
_ Haber_ poniendo las manos de él sobre las de ella_ dígame ¿por qué no vale la pena?
_ No lo sé, pero sí sé que es un desgraciado.
_ Tranquila, no se deje dominar por las malas emociones. Hace daño. Pero…dígame, ¿cuál fue el motivo por la que la dejo?
_ No lo sé…bueno ¿a qué viene tantas preguntas?, ¿se ha venido a la cafetería a tomarse un café o a interrogarme?, ¿se acercado a interrogarme o hacerme compañía?        
_ Sólo curiosidad, perdón.
_ ¿Curiosidad?, ¿de qué? 
_ Para conocerla...  
_ Ya me está conociendo_  Ella tragó un sorbo más de café de la taza de color nogal barnizado_  He hablado de mí, pero usted no me ha dicho nada de su vida. 
_ ¿Qué quiere que le digade mí?
_ No sé, la misma pregunta que me hizo.
_ ¿Cuál?
_ ¿A qué se dedica?
_ Soy periodista y profesor.
_ ¡Periodista! Carajo_ dejó, sorprendida, la taza que aún la tenía en su mano derecha. Su voz volvió a encenderse de ira.
_ Sí, periodista, ¿dije algo malo?
_ ¿Por qué no me dijo antes que era periodista?
_ Pero, ¿cuál es el problema?
 _De haber confesado mi vida privada, seguro que ha de publicarlo, seguro que he de   salir en algún reportaje en el suplemento de fin de semana, seguro…
  _ Un momento señora Doli, ni siquiera comienza a conocer algo de mí, ni termina…
  _ Ni termino de conocer quién es usted.
  _ ¡Exactamente!
  _ Discúlpeme.
  _ No pida disculpas. Usted me enseñó a pensar así.
  _ Pero por esta vez discúlpeme.
  _ La verdad es que…No estoy haciendo ningún trabajo periodístico, sólo he venido,   como usted, a tomar una taza de café, a dejar pasar los minutos de la noche, a matar este insomnio que cabalga en mi lecho de velas y, a esperar, en este fin de semana, que me dé ganas de ir a dormir. Y a esperar, también, que la soledad se duerma y yo pueda descansar con tranquilidad. Porque a veces siento que la soledad se disgusta con migo y me pone en nostalgia.
  _ Bueno, a qué  más se dedica.
  _ Soy profesor, profesor de letras: literatura.
  _ No, mejor dicho si es casado o soltero.
Eran las diez de la noche. Los mozos, de una mesa a otra, como si estuviesen en concurso,  pasaban los cafés humeantes. La mujer volvió a tomar un sorbo más de café y escuchó a su interlocutor.
  _ Soy soltero. Un joven que se amista y discute con la soledad que por momentos me tiene entre sus garras y me arrastra en vuelo. Pero a veces la someto a mis dominios.
  _ ¿Cómo puede vivir un joven tan solo como usted?
  _ ¿Cómo?... vive así como  usted lo hace: como madre soltera. Así como está usted aquí tomándose  un café que sabe a amargo porque así lo desea. Así como usted está inmerso en sus leyes. Así como en este fin de semana tratando de conocer a una persona como usted. Así se vive, entre los vaivenes de la vida, que nos da oportunidades o nos arroja al espacio reciclado. Todo depende de lo malo o bueno que podamos hacer.
  _ No, me refiero sin compañía de una mujer, a la mujer que quiera
  _ ¡Ah…a eso se refería! Pero… ¿qué es usted, acaso no es mujer?
  _ Sí, soy mujer. Me refiero a la mujer que ame. A la mujer que…
  _ Ya la comprendí. Cómo no  voy a estar acompañado de la mujer que amo,  si a ella acabo de conocerla
  _ ¿Dónde?, ¿cuándo?, ¿quién es?_ se apresuró a preguntar ella.
  _ Aquí, hoy… y es usted.
Las dos tazas quedaron vacías sobre la mesa color nogal. La Luna, en toda la noche, circulaba como un disco ceniciento. La ciudad andina comenzaba a quedar en silencio. Las dos personas que dialogaban en la cafetería dejaron atrás el ambiente y se perdieron tras tomar un taxi. Después de media hora, ambos en sus propios tálamos de sus respectivas viviendas, trataban librarse de la soledad. Era la una y treinta minutos de la madrugada.




sábado, 20 de diciembre de 2014

Doña Máxima Acuña, la dama de las lagunas.

Doña Máxima Acuña. 
Quizá sea la descendiente de Rosendo Maquì, personaje de "El mundo es ancho y ajeno" novela de Ciro Alegría. Pero sí estamos seguros que es la "Dama de las lagunas" que, con dignidad, viene defendiendo su terreno que una empresa minera, Yanacocha, la quiere quitar.  El poder económico  no la puede someter como sí lo ha hecho con algunas instituciones en Cajamarca. Doña Máxima Acuña es nuestra dama que nos enseña, en todo momento, como defender los derechos. En la novela de  Ciro Alegría, Rosendo Maqui es el personaje ficcional que, después de muchos años, doña  Máxima es la representación real.  Ésta, frente a la trasnacional, ha batallado, a pesar de las amenazas, incansablemente.  Doña Máxima sabe que, en el Perú, es difícil que los pobres logren justicia. Pero no deja de  buscarla.     

martes, 4 de noviembre de 2014

Crónica de un desalojo que terminó en tragedia. Crimen de Estado.

Cuerpo de Fidel Flores Vásquez  en entierro
La vida de don Fidel  Flores Vásquez terminó en el momento que defendía su hogar y el de su familia. Un proceso judicial, que venía de muchos años atrás, lo llevó a tomar una medida: defender su casa con lo que tenía a su alcance. ¿Cuán irregular fue el proceso? No se conoce a fondo, pero terminó con resultado trágico que los cajamarquinos continúan condenando y exigen justicia con la familia afectada.

Momentos antes que dispararan a don Fidel, éste suplicaba a las autoridades: policía y jueza, Nancy Araujo Cachay, que no lo desalojaran. Pero las autoridades no hicieron caso a la súplica del humilde padre de familia. La autoridad judicial, en todo momento, se mostraba imperante de ejecutar la medida sin prevenir lo que venía después: la muerte horrenda de don Flores Vásquez.

Las imágenes, que captaron los periodistas locales de Cajamarca, fueron vistos en las redes sociales unas horas después de la tragedia. No solo vistos en el Perú, sino en todo el mundo. La brutalidad como actuó la policía se notó en todo momento, brutalidad que representa a un Estado que a cada momento se deslegitima, brutalidad que identifica a una institución que tiene en su seno el país llamado Perú. Lo que cometieron contra el humilde padre fue brutalidad salvaje en pleno siglo XXI.

No fue una película ficcional cuyo escenario tenía la azotea de la casa de don Fidel, sino era un hecho real que el mundo entero, seguramente, se asombraba  e indignaba al ver lo que sucedía en el Perú y en Cajamarca.  Fidel Flores Vásquez aparece defendiéndose con ladrillos y piedras para que la policía no pueda ingresar en su casa. Los policías insisten en ingresar, pero se muestran incompetentes para poder reducir a un solitario hombre que no quiere que le quiten su casa. Estrategias y tácticas de desalojo que no perjudiquen a la vida de las personas le faltaba a la policía.

Entre bombas lacrimógenas y gritos de las personas que están cerca, se ve el disparó de una escopeta  de las manos de un policía que se encuentra a escasos metros de Fidel Flores que está en la azotea.  Éste cae de espaldas y comienza a sangrar su cuerpo. Uno de sus familiares corre a socorrerlo pero es golpeado brutalmente por más de cinco policías que ya habían subido. Lo indignante es que don Fidel, moribundo, también fue pateado por salvajes uniformados. En un costado se desangraba sin que nadie pueda hacerlo algo para socorrerlo.  Aparece una señora de edad, es la esposa del herido, pretende ayudar a su esposo, pero es, también, pateada por los policías que se comportan como asesinos.

En tanto, en la calle, otras personas son golpeadas y pateadas por los policías. La violencia originada por la policía peruana no cesa. Después de unos minutos, don Fidel Flores Vásquez, cargado y moribundo, es trasladado por sus familiares a una camioneta para trasladarlo al hospital cercano, pero ya no soporta más, a los pocos minutos deja de existir. Las autoridades peruanas, que se suponen  que deben establecer el orden y la ley, lo asesinaron.

Ya por la noche del viernes 31 de enero, los vecinos y la población de Cajamarca indignados, con ataúd en hombros, son  trasladados a la sede de la Divincri para protestar por tan horrendo asesinato cometido por la autoridad y, además, pedir la libertad de los familiares detenidos del fallecido. El dolor y la indignación habían vuelto a Cajamarca después de las cinco personas asesinadas en el conflicto Conga.

 El día domingo, a las dos de la tarde, aproximadamente, el féretro de don Fidel, se dirigió al cementerio general de Cajamarca, pero antes, se apostó frente a la Primera Comisaría de Cajamarca para rechazar el crimen cometido por esta institución. La indignación de la población volvió a notarse, intentaron arrojar piedras contra la policía, pero la prudencia reinó en ellos. Se retiraron con dolor.

En tanto, mientras el féretro se desplaza por las calles de Cajamarca, se conoció que el Juez  Eduardo Uceda Flores, quien meses antes había metido preso a cinco ronderos  urbanos,dejaba libre al policíaNorvi Gonzales Silva quien disparó contra el humilde padre de familia. No había dictado Prisión Preventiva a pesar de existir las pruebas evidentes. La injusticia, una vez más, se hizo presente.

Para el lunes, la primera autoridad de la Corte Superior de Justicia de Cajamarca, Oscar Vasquez Arana, a través de los  medios aseguraba que la Juez Nancy Araujo Cachay ha sido separada del cargo y que será investigada. Del mismo modo el juez  Eduardo Uceda Flores será investigado por la OCMA. Pero, los  hijos de don Fidel Flores Vásquez, el mismo día anunciaron una movilización  con intención de que se haga justicia con ellos.

Sobre el asesinato, nadie se responsabilizaba. La juez acusaba a la policía, ésta a aquella.  Un asesinato empezaba a quedar  impune.